Educarte para valorarte

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viernes, 25 de abril de 2014

La Gran Educadora


Hoy es un día especial, un día que no puede pasar desapercibido. Hoy es el cumpleaños de la Gran Educadora, mi madre. Es el primero de muchos que no pasaré a su lado y, por ello, quiero que el mundo sepa quién fue y cuál es su legado. Este blog no existiría si no fuese por ella, así que hoy le rindo homenaje a la más grande, a ella, a mi madre, a la Gran Educadora.

No conozco ninguna huella más permanente en la vida que la que dejan las madres. Pronto se acerca también el Día de la Madre y no sabéis cuánta nostalgia me produce, no solo porque la mía ya no esté conmigo, sino porque es el día en el que las verdaderas heroínas de nuestro mundo reciben el crédito que se merecen. Me quito el sombrero ante cada una de vosotras. Sois, sin duda alguna, la persona más influyente en la vida de vuestros hijos. Mucho más que cualquier profesor, ministro o médico. Por esta razón, debéis ser conscientes de la gran responsabilidad que supone traer un hijo al mundo y ser un ejemplo a seguir para ellos, tal y como lo fue mi madre.

La influencia de una madre es tan grande que la moldeamos sin darnos cuenta de que lo estamos haciendo y, a lo largo de nuestras vidas, volvemos a ella constantemente. Cuando pienso en cómo ha influido mi madre en mí, solo me viene una palabra a la cabeza: AMOR. Siempre, desde pequeños, tanto a mi hermana como a mí nos qusio de manera incondicional y lo dio todo por nosotros, sin importarle lo que pudiese venirle encima. Prueba de ello es el hecho de que debido a la enfermedad que padecía le recomendaron no tener hijos porque podría resultar peligroso. No obstante, ella luchó por tenernos hasta tal punto que, cuando yo nací, casi morimos juntos en el parto. Desde ese momento, desde el comienzo de mi vida, ella ya me estaba enseñando a luchar, a luchar por lo que más se quiere. En su caso, sus hijos.

Está claro que mi vocación viene de ella. Siempre preocupada por que tuviésemos una buena educación, por que creciésemos felices y por que fuésemos buenas personas.  Siempre predicó con el ejemplo: era una mujer luchadora, fuerte, llena de amor, generosa y solidaria con los demás. Probablemente sea la persona más resiliente que he llegado a conocer.

¿Os suenan todas estas palabras? Exacto, se corresponden con las de la cabecera del blog. He ahí la grandeza de su influencia una vez más.

Ella, mejor que nadie, aprendió por sí sola a educarnos en valores, a respetar a los demás, a ser tolerantes, a saber gestionar nuestra frustración cuando las cosas no iban como queríamos, a ser pacientes… Y había tantas otras cosas que aún podría aprender de ella… Desde el minuto uno nos aceptó tal y como somos, con nuestras virtudes y defectos. En su mente no había lugar al odio ni al desprecio ni al rencor.

¿Amor? Hasta ya dudo  que esa palabra defina todo lo que hizo por nosotros. A mi parecer, lo suyo era y es mucho más que amor, algo que quedará anclado en mi corazón de por vida.

La persona más importante de mi vida ya no está conmigo, así que lo mínimo que puedo hacer por ella es continuar con su legado. Aspiro a convertirme en un educador como ella, aunque sé que eso es imposible, pero dicha aspiración me mantendrá vivo y hará que luche, tal y como me enseñó.

Su legado no puede pasar desapercibido, siento la obligación de transmitirlo a los demás. Cada vez que doy un consejo a alguno de mis alumnos, me viene a la mente el momento en el que ella me lo daba a mí. En ese momento lo que siento es nostalgia, pero al mismo tiempo satisfacción porque sé lo orgullosa que estaría ella de mí y porque sé que dicho consejo tendrá un efecto tan positivo en la vida de mi alumno como lo tuvo en mí cuando me lo dio mi madre.

Desde esta entrada animo a todas las futuras madres (y a las que ya lo son) a que nunca olviden lo importante que son para la vida de sus hijos. En la escuela los profesores contribuimos a su educación, pero vosotras sois las que mayor poder tenéis en sus vidas y, sin vuestra ayuda y colaboración, los profesores poco podemos hacer. A mi parecer, ambos somos responsables de sus vidas, por lo que tenemos que trabajar de la mano y no de manera independiente. Solo así lograremos que nuestros hijos y alumnos lleguen a ser grandes personas. Soy un privilegiado por haber tenido una madre que entendió esto a la perfección.

Hoy va por ti, mamá. Gracias por hacer de mí la persona que soy. Te echo tanto de menos...

Feliz Cumpleaños, esta canción va por ti.


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