Educarte para valorarte

Educarte para valorarte

jueves, 22 de septiembre de 2016

Dislexia: rompiendo mitos y falsas creencias

Hace poco leí un artículo muy interesante sobre la dislexia. En él se le da, por fin, un sentido y se rompe con los mitos y falsas creencias que hay alrededor de ella, algo muy necesario para permitir que los niños y niñas que la tienen pueden progresar. Comparto con vosotros la traducción que he hecho de este artículo al castellano. Espero que os ayude.

Imagen extraída del artículo de KQED NEWS

En una charla reciente para maestros de educación especial que tuvo lugar en el distrito escolar Unified en Los Ángeles, Maryanne Wolf, profesora universitaria de desarrollo infantil, pidió a los educadores que dijesen en voz alta la palabra dislexia.

"Nunca caigáis en el error de pensar que se va a desarrollar a partir de algo o que es una enfermedad" - recordó a los profesores. "La dislexia es una organización diferente del cerebro que necesita métodos de enseñanza diferentes. Nunca es culpa del niño. La responsabilidad de encontrar métodos que funcionen para ese niño es nuestra, de los que educamos".

Maryanne, que tiene un hijo con dislexia, tiene como misión difundir el concepto de "cerebro-diversidad", la idea de que nuestros cerebros no son uniformes y que cada uno aprendemos de una manera diferente. Con todo, cuando nos adentramos en una escuela, los estudiantes con un cerebro diferente viven a menudo vidas llenas de frustración y angustia, ya que tanto ellos como las personas que les rodean no acaban de entender qué es lo que les pasa.

Diagnosticar la dislexia

"Bueno, aún no ha alcanzado el nivel" es lo que Zanthe Taylor le recordaba a los profesores de su hija Calliope durante primero y segundo de primaria. Calliope, que ahora tiene 12 años, estaba en el grupo de lectura más lento de su escuela privada de Brooklyn, pero los profesores aseguraron a Taylor que Calliope era muy inteligente y podría alcanzar el nivel en poco tiempo.

Sin embargo, lo cierto era que Calliope no estaba alcanzando el nivel. Cuando sus compañeros y compañeras empezaron a ir poco a poco por delante de ella en lectura, Taylor empezó a ponerse nerviosa y a preocuparse. Sus niveles de frustración colectivos - tanto el de Calliope como el de sus padres - pronto alcanzaron su punto álgido, sobre todo después del otoño de segundo año, tras haber contratado a una profesora particular para ayudarle a acelerar su ritmo de lectura.

"Se cogía unas rabietas enormes cuando tenía que hacer los deberes"- dijo Taylor. Se le veía feliz y contenta durante toda la tarde, pero cuando tenía que hacer los deberes se negaba a empezarlos. "Se ponía a gritar y a llorar y, entonces, yo también me ponía a gritar y a llorar"- dijo Taylor. "Una de las veces le arrugué todos los deberes y le grité: '¿Qué vas a hacer?'".

Entonces, una noche, tras cuatro meses intensos (y caros) de clases particulares, el marido de Taylor, Matthew, estaba hablando con la profesora particular por teléfono y ésta mencionó la palabra "dislexia". Se le encendió una luz. Taylor recordó que hasta ese momento, todo el mundo había tenido cuidado con no pronunciar aquella palabra, pero la profesora sugirió que podía ser hora de que Calliope fuese evaluada oficialmente para recibir una educación más adaptada a sus necesidades.

Dos días intensos llenos de tests proporcionaron los datos que Taylor ahora ya conocía: Calliope tenía dislexia. Aunque era muy inteligente y mostraba tener habilidades sociales por encima de la media, sin una intervención intensa y específica nunca "alcanzaría" el nivel adecuado de lectura.

Ahora Taylor sabe que una respuesta emocional exagerada ante los deberes es algo común en aquellos niños y niñas que tienen dislexia: Calliope tampoco sabía por qué no podía leer. Ahora que tiene un diagnóstico y una intervención intensiva, Calliope ha pasado a primero de ESO junto a sus compañeros. Además, es capaz de hacer todas las tareas aunque necesite más tiempo. "Nunca me han gustado las palabras 'diferencias en el aprendizaje'"- dijo Taylor. "Sin embargo, cuanto más aprendo sobre ellas, más creo en su veracidad".

"Este tipo de estrés y frustración podría evitarse en gran medida" - afirma Wolf, también directora del Center for Reading and Language Research (Centro de investigación de la lectura y de las lenguas) en la Unviersidad Tufts y autora de "Cómo aprendemos a leer: historia y ciencia del cerebro y lectura" ("Proust and the Squid: The Story and science of the Reading Brain" en inglés). Junto a su colega Martha Denckla han diseñado un test simple que permite saber rápidamente si hay algún problema en el circuito lector en edades tempranas, tan tempranas como Educación Infantil o primero de primaria. El test se llama RAN/RAS (del inglés Rapid Automatized Naming/Rapid Alternating Stimulus) y mide la rapidez en la que los niños y niñas pueden nombrar letras, números, colores y objetos.

Este test o una evaluación similar son los únicos y, por tanto, mejores predictores de que hay algo diferente en cómo el cerebro asocia las letras a su nombre, lo cual es como una mini-versión del posterior circuito lector. Aunque el test RAN/RAS no puede diagnosticar un problema de lectura, éste proporciona a los educadores una bandera roja, que sugiere que el o la estudiante puede necesitar una evaluación más exhaustiva.

En "Cómo aprendemos a leer", Wolf escribe que si pudiese pasar cinco minutos con todos los padres y profesores del mundo, lo que les haría hacer saber principalmente es que "aprender a leer, al igual que el equipo norteamericano de béisbol Boston Red Sox, es algo maravilloso, pero que puede no ir bien por diferentes razones". Por ello, el tachar a estudiantes de cabezones o de no trabajar su potencial no está bien: los niños y niñas que tienen dislexia necesitan una intervención intensiva e inmediata para conectar las diferentes piezas el circuito lector.

La ciencia de la lectura y la dislexia

El acto de la lectura es en sí mismo de todo menos natural. El cerebro humano no ha sido diseñado para leer: no hay un "centro lector" del cerebro y no hay "genes lectores". En cambio, para poder leer, cada cerebro debe crear nuevos circuitos entre partes que originalmente fueron diseñadas para hacer otras cosas, como recordar los nombres de objetos. Estos nuevos circuitos no solo han de combinar muchos procesos de diferentes áreas del cerebro para formar un circuito especializado en la lectura, sino que para que ésta sea una lectura fluida, el circuito también tiene que ir mucho más rápido, casi de forma automática.

Wolf ha dedicado su carrera profesional a estudiar cómo lee el cerebro y a cómo en algunos casos no lee. "Dado que no tenemos una red pre-programada de lectura [en el cerebro], tenemos que hacer algo muy diferente" - afirma Wolf. "Lo que sí tiene el cerebro - y es fantástico - es la capacidad de crear nuevos circuitos basados en las nuevas conexiones que se establecen entre las partes que ya están ahí. Así que, cuando dije [en el libro] que no hemos nacido para leer, digo toda la verdad. No hemos nacido para ello. Cada niño tiene que hacerlo por sí mismo".

Dado que cada cerebro debe aprender a leer desde cero, tal y como dice Wolf, "pueden pasar muchas cosas por el camino".  La dislexia, a la que se le llamó originalmente "ceguera de palabras", es un desorden neurobiológico que se refiere al fracaso a la hora de leer palabras y letras y que afecta aproximadamente al 10-20% de niños en edad escolar, dependiendo de a quien preguntes.

Aunque está clasificada como una "dificultad del aprendizaje", la dislexia no es un trastorno cerebral o una enfermedad, y tampoco es dar la vuelta a las letras. Normalmente este fallo en la lectura no está para nada relacionado con la capacidad cognitiva, lo que deja a muchos padres y profesores bloqueados al ver que un niño inteligente no sabe deletrear palabras que ha visto mil veces o no es capaz de construir una simple oración.

Según Wolf,  la dislexia no es más que un cerebro que está organizado de manera diferente. En muchos niños y niñas, esto tiene lugar porque el hemisferio derecho intenta trabajar las fortalezas del izquierdo, sobre todo en tareas que son propias del hemisferio izquierdo, como la múltiples funciones del lenguaje. Cuando el circuito lector está dominado por el hemisferio derecho, la información que va a ambos hemisferios necesita más tiempo para ser asimilada.

En el cerebro disléxico hay más de un área que podría desarrollarse con problemas (aunque no hay una única forma de dislexia, existen una serie de perfiles que se dan más a menudo):

· La conciencia fonémica (conocer los sonidos que corresponden a las letras) es la principal deficiencia del cerebro disléxico. "La lengua inglesa está compuesta por 44 sonidos llamados fonemas" - nos cuenta Wolf. "El inglés es más complicado porque tenemos fonemas que pueden ser expresados con diferentes letras y tenemos letras que pueden ser representadas por distintos fonemas. Es un idioma irregular, lo que se suma a la complejidad. No obstante, el problema que subyace en muchos niños (aunque no todos) son dificultades en la representación básica de esos fonemas". Wolf dijo que existen múltiples áreas del cerebro que contribuyen a nuestra capacidad para representar fonemas y que muchos niños con dislexia presentan dificultades a la hora de desarrollar fonemas, así como de conocer qué sonidos se asignan a cada letra.

· La fluidez (lograr el circuito lector trabaje en su conjunto rápidamente) es el segundo problema más habitual. "Puede que los niños hayan representado a la perfección los fonemas, pero no pueden asociarlos a las letras porque hay un problema de velocidad de procesamiento"- nos contaba Wolf. "Y esto puede deberse en gran parte a que al hemisferio derecho está siendo más lento y está intentando hacer lo que normalmente le toca hacer al hemisferio izquierdo a la hora de lograr que ese circuito trabaje más rápido en su conjunto. Esto se traduce no solo en que el cerebro no representa los fonemas muy bien, sino que las letras tampoco están siendo representadas correctamente y que el circuito no está siendo automático.

· La comprensión es el último, pero no menos importante, de los problemas de lectura. "Tras haber conseguido que los sonidos y las letras funcionen juntos y que todo el circuito trabaje a un buen ritmo, se han de conectar las palabras a significados y a funciones gramaticales"- explicaba Wolf. "Conseguir unir la representación visual, el significado, el sonido y la función gramatical requiere un trabajo explícito y esto es lo que los niños y niñas con dislexia han de hacer". Wolf también dijo que este tipo de dislexia no suele mostrarse hasta que el niño es más mayor (de tercero de primaria en adelante), cuando pasa de aprender a leer a leer para aprender.

"Algunos de nuestros niños y niñas saben leer palabras, pero las leen con dificultades y cuando llegan a cuarto año se convierten en un gran fracaso y nunca consiguen lograr la fluidez". Muchos de estos niños son inteligentes y lo han ido compensando hasta este momento memorizando palabras, pero nunca han aprendido a leer lo suficientemente rápido como para comprender lo que están leyendo.

Entender que este tipo de desarrollo es tan solo un cerebro que funciona diferente y que puede ser ayudado con una instrucción explícita y sistemática es un paso grande y necesario para todos los que están involucrados en él: estudiantes, padres y maestros. Cuando un niño se da cuenta de que no es capaz de leer o que lee con mucha dificultad, a menudo tiende a creer que esto se debe a que su cerebro no es bueno o no funciona bien. Además, algunos profesores, de manera inconsciente, tienen la creencia de que todos los niños aprenden a leer por algún tipo de ósmosis.

Wolf insiste en que tres décadas de investigación han probado que ninguna de estas dos creencias es cierta y que mantener escondida o malinterpretada la verdad sobre la dislexia  lo único que consigue es hacer daño a los alumnos, a sus padres y a los educadores que intentan ayudarles desesperadamente. 
_________________________________________________________________________________

Traducción: Emilio López López (autor del blog) 

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Ideas para un primer día de clase con adolescentes

A todos se nos avecina la vuelta a las aulas - si es que no ha llegado ya - y, aquellos que tienen que hacer frente a un grupo de adolescentes son, por lo general, los que peor lo pasan, sobre todo si es la primera vez que lo hacen. "¿Qué les motivará?" "¿Cómo ha de ser mi nivel de autoridad?" "¿Qué hago si no me escuchan?" "¿Cómo puedo conectar con ellos desde el primer día?" - se preguntará más de alguno. Lo primero de todo, respira. ¡Que no cunda el pánico! La adolescencia, tal y como expliqué en mi entrada "(Pre-) Adolescente. El rebelde incomprendido" es una etapa de la vida maravillosa de la que podemos nutrirnos mucho si cambiamos nuestra mirada hacia ella. Tan solo tenemos que aprender a escuchar al adolescente que tenemos delante, ver cuáles son sus intereses, motivaciones y preocupaciones y entender en la etapa de la vida en la que está. En la entrada que acabo de mencionar también tenéis algunos consejos sobre cómo gestionar una clase con estudiantes que están en este tramo de edad.

Pues bien, hoy quiero compartir vosotros cómo he llevado a cabo yo mi primera clase del curso de Inglés Lengua Extranjera (aunque también es aplicable a otras lenguas) con un grupo de alumnos y alumnas de  3º de la E.S.O. (14 años de edad). ¡Espero que os sirva de ayuda!


Actividades de presentación 

· La Estrella

Supongo que la mayoría ya conocéis esta actividad, pero la explico para los que no. El profesor dibuja una estrella poniendo en cada punta un dato sobre sus gustos, familia, aficiones, etc.; los estudiantes hacen preguntas cerradas para descubrir el dato y el profe va tachando según se va descubriendo. Aunque te parezca que no, los estudiantes se mueren de curiosidad por saber información personal sobre ti (¡eres "el profe"!), así que es una buena manera de romper el hielo y acercarte un poco a ellos.

A continuación, hacen ellos su estrella y siguen el mismo procedimiento en parejas. Finalmente, se hace una puesta en común donde se da la información más interesante o nueva que han descubierto sobre su compañero o compañera. 

· Snowball Fight 

¡Es hora de cambiar el ritmo de la clase! Acaban de pasar unos 15 - 20 min sentados. Vamos a movernos un poco. Ahora cada alumno escribe en un papel un 'Fun fact' (una anécdota) sobre su vida que sea graciosa y que crean que los demás no conocen. A continuación, hacen una bola de papel con ella (a snowball), se levantan y se dividen en dos equipos. El profesor les anuncia que van a empezar una pelea de bolas de nieve y que mientras esté sonando la música tienen que continuar tirándose bolas de papel. Se pone una canción  y empieza la "batalla" (puedes aprovechar para ver si alguno ha dicho cuál es su cantante favorito durante la actividad de la estrella y poner una canción de ese cantante, te estarás ganando a ese estudiante sin que se dé cuenta). Cuando el profesor para la música, cada estudiante coge una bola al azar y vuelve a su sitio. Ahora tendrán que leer para la clase la anécdota que les ha tocado, adivinar a quién pertenece y decir por qué piensan que es de esa persona.


Objetivos para el curso y normas de la clase

Recordemos la etapa de la vida en la que están nuestros estudiantes: la adolescencia. ¿Qué quiere decir esto? Que, al igual que los niños, necesitan poner a prueba nuestros límites para comprobar que sigues siendo el adulto que les protege y así ellos poder sentirse seguros como adolescentes. Es tan simple como esto. Además, las normas y los límites son necesarios para poder establecer objetivos. ¿A que cuando jugamos un partido de fútbol lo primero que hacemos es establecer donde está la portería? Si no lo hacemos, ¿cómo podemos jugar al fútbol? Pues en clase sucede algo similar.

Por ello, es interesante trabajar con ellos en primer lugar qué expectativas tienen para este curso y después definir las normas necesarias que nos permitan alcanzarlas. Creo que ir directamente a las normas sin escucharlos antes puede significar caer en un gran error. Nos interesa que las normas sean significativas y que se involucren y comprometan con ellas, algo que no podemos lograr si no sabemos qué tipo de situaciones se darán en nuestra clase y qué queremos lograr durante este curso. ¡Una clase en la que se valora el trabajo en equipo, el pensamiento crítico o el aprendizaje autónomo tendrá unas normas muy diferentes de una clase en la que el profesor es el mero instructor!

· Our hopes and dreams

Por tanto, este año lo he empezado hablando con ellos de nuestros "Hopes and Dreams". ¿Qué esperamos alcanzar este año? ¿Qué funcionó el año pasado y que, por tanto, queremos seguir llevando a cabo este? ¿Qué queremos cambiar? 

Dividimos los objetivos en académicos (mejorar mi pronunciación en inglés, trabajar más mi competencia escrita, etc.) y sociales (cooperación, empatía, autocontrol, etc.). Primero rellenan la hoja individualmente y después los ponen en común para tener una versión conjunta que represente a toda la clase.
Si estás interesado en que te mande esta ficha, házmelo saber en un comentario :)


· Las normas de la clase

Una vez hemos hablado de nuestros sueños y expectativas, entonces, podremos hablar de normas. ¿Qué tipo de clase hemos de tener para poder lograr todas las cosas que hemos dicho? Todos tienen muchas ideas, así que lo mejor es empezar por grupos pequeños.

Divide a tus estudiantes en parejas y dales unos 3 post-its a cada una (yo he elegido que sean de color verde para que las normas las asocien -de manera inconsciente- a algo positivo). Cada pareja escribirá unas 3 normas que creen que debe haber en clase.

Es curioso, pero la mayoría tienden a escribir las normas en negativo y muchas de ellas son o muy obvias o repetitivas, por lo que... ¡Toca arreglarlo! Ahora entre todos (o por parejas, dependiendo del volumen de alumnos que tengas) han de poner juntas todas las normas que son iguales o parecidas. Por ejemplo, "cooperar con mis compañeros" es casi lo mismo que "ayudar a mis compañeros" (veréis que al final os quedarán muy pocas normas). Ahora el profesor les hace acordar entre todos otras tres o cinco normas, pero esta vez tienen que escribirlas en POSITIVO. No queremos prohibiciones, sino indicaciones ("no hablar español en clase" => "hablar inglés en clase" / "no insultar a mis compañeros" => "respetar a mis compañeros"). 

¡Por fin tenemos las normas! Es hora de volver a nuestras expectativas y sueños para este curso y hablar sobre cómo estas normas pueden ayudarnos a alcanzar lo que nos hemos propuesto.

El uso de las TIC

Si de verdad queremos conectar con nuestros estudiantes adolescentes y motivarlos, no podemos dejar de lado las nuevas tecnologías. Recordad que son nativos digitales, es decir, que las tecnologías ocupan un lugar central en sus vidas (las usan para relacionarse, para estudiar, para divertirse, etc.). Incluirlas en tu planificación significa entender su realidad y, por tanto, crear una relación más cercana a ellos.

En mi caso, he decidido utilizar la plataforma Edmodo con ellos este año. Se trata de una red social educativa muy similar a Facebook que te permite tener control de tu clase (realizar tests, encuestas, subir recursos, resolver dudas, etc.) y estar en permanente contacto con ellos. Además, en su perfil, cada estudiante indica cuál es su estilo de aprendizaje, algo muy útil y a tener en cuenta en nuestra planificación. Tras explicarles un poco cómo funcionaba (también tiene una APP para smartphones, algo muy adecuado a su realidad) les encomendé la primera tarea, que consiste en lo siguiente: entrar en la página web www.keepcalmandposters.com , crear un póster con una de las normas de la clase y publicarlo en el muro de nuestra clase de Edmodo para estrenarse en la plataforma. Una vez tengamos todos los pósters, los imprimiremos y decoraremos la clase con ellos. De esta forma volveremos a las normas cada vez que hagamos algo para intentar alcanzar nuestros objetivos y podremos revisarlas a lo largo del curso. Ellos son los protagonistas, por lo que se trata de hacerles partícipes de todo lo que sucede en el aula de una manera que se adapte a sus necesidades reales.

"Prohibir es hacer desear"

Además, también les dije que en mi clase sí estaba permitido el uso de smartphones y que quería que todos estuviesen encima de la mesa (podéis imaginaros sus caras desencajadas, pues no están acostumbrados). Les recomendé que se descargasen dos Apps (Merriam Webster Dictionary y Wordreference) para utilizar cuando lo necesiten. Al fin y al cabo, es una forma de normalizar la situación y de evitar que estén con el móvil a escondidas utilizándolo para otros fines.

Por último, les pasé una encuesta sobre sus intereses personales (qué les gusta hacer en su tiempo libre, qué redes sociales utilizan, qué música escuchan, qué cine les gusta más, etc.). Esto me permitirá conocerlos un poco mejor y poder planificar mis clases de manera acorde a sus gustos e intereses. ¡Sin motivación no hay aprendizaje!

Espero que esta entrada os sirva de ayuda para abordar vuestras primeras sesiones con adolescentes. Como veis, soy de los que piensa que es importante tener claro qué rumbo queremos seguir en nuestra clase desde el principio de curso, conectar el aprendizaje con su realidad para que sea significativo y siempre, siempre, dar voz a nuestros estudiantes. ¡Espero leer vuestras experiencias!

jueves, 1 de septiembre de 2016

Kenia es luz

En estos momentos sobrevuelo el cielo de Addis Abeba, Etiopía. Hace unas horas que dejé atrás Nairobi y me dirijo a España, a casa, después de lo que ha sido la mejor experiencia de mi vida. Toca hacer balance de todo lo vivido. Y es que... Me he enriquecido tanto en tan poco tiempo... Vine a ofrecer mi ayuda a una comunidad que lo necesita y al final soy yo el que se va cargado con una mochila llena de amor y de aprendizajes.

Quiero empezar por los niños de Safisha Africa, mis grandes maestros. Cada día me recibían con una sonrisa de oreja a oreja, unas miradas que delataban sus ansias por aprender y un cariño y afecto sublimes. Sigo estando asombrado por el respeto que se tienen entre ellos y el que guardan hacia sus profesores; por el sentimiento que tienen de pertenencia a un grupo, que es su familia; por cómo cooperan entre ellos, felicitan al que lo hace bien y ayudan al que se equivoca; por su generosidad - no importa si sus padres les ponen solo medio plátano de merienda para el recreo, ellos lo comparten con aquellos que no pueden traer nada; por su gratitud y por un largo etcétera de valores que me han enseñado. Lo mejor es que todo ello les salía de forma natural, del corazón. Me parece gracioso que en Europa creamos que la gente de este continente es pobre. Su nivel económico será bajo, sus situaciones familiares duras, pero son multimillonarios de lo esencial, de lo que de verdad es la vida y, por tanto, son felices. Me lo demostraban cada día con el brillo de sus sonrisas, con sus valores, con sus canciones y con sus bailes. ¡Quién les cogiese el ritmo! Son expertos en dar color y música a la vida. Sinceramente, deseo con todo mi corazón - tal y como les dije cuando hicimos la cadena de los sueños - que nunca dejen de soñar, que nadie logre apagar la luz de sus miradas y que puedan ser quienes desean llegar a ser. Sueño con que Guidaiga me lleve de viaje en su avión algún día, que Naomi me informe de lo que está pasando en el mundo, que Pauline  me cure o que John me deleite con sus coreografías. Se lo merecen. ¿Quién no se lo merece?
Son expertos en dar color y música a la vida.

Qué buen trabajo están haciendo Teacher Mary y Alice en esa escuela... Me quito el sombrero ante cada una de ellas. Alice Muhonja, nuestro ángel, malaika yetu. Cómo la admiro... Esas charlas que les daba a los niños con tanta dulzura, pero al mismo tiempo seriedad, son algo que jamás olvidaré. Especialmente la que dio antes de las vacaciones, donde les habló de ser cuidadosos con los extraños, con el contagio de enfermedades como el SIDA, con las violaciones o sodomizaciones, con que sus tutores les hiciesen prostituirse... Una charla dura, chocante, pero necesaria. Y es que Alice sabe muy bien lo que hace. Sabe cuidar de ella y de todo el que le rodea. "Your safety belongs to you" - me dijo en mi primer día. ¡Cuánta razón tenía! No puedo expresar con palabras todo lo que ha hecho por nosotros, cómo ha velado por nuestra seguridad y bienestar y lo que para mí ha significado. Pero es que esa es su forma de dar, de manera incondicional. Y así se lo ha transmitido a sus hijos. Es, sin duda, una de las personas más bellas que he conocido.


Willy, su hijo, no se queda atrás. Con 20 años vive dedicado a ayudar a su madre en el proyecto. Me conmueve su valentía ante la vida, su enorme sentido del humor, su cortesía y delicadeza, su generosidad, su amor incondicional. Sé que me llevo un hermano, de los de verdad. Sueño para él un futuro en el que pueda desarrollar todo su potencial y en el que llegue a ser el mejor de los maestros, aunque ya lo es. Solo hay que mirar cómo lo admiran esos niños, cómo cuentan con él para todo... ¡Cuánta inspiración!

Ay, Safisha... Ay, Kenia... Me has dado tanto...

Y es que Kenia es el calor de su gente. El despertar con sabor a té y a tostadas de mantequilla con aroma a vainilla.

Kenia es el brillo de una sonrisa, el destello de una mirada. El inhalar polvo y exhalar alegría. El hacer de un viaje en matatu una fiesta. El sentirse observado por ser mzungu. Las vistas desde el edificio Kenyatta Conference.

Kenia es sabana, naturaleza en estado puro.
Kenia es el color naranja intenso de sus puestas de sol. Las cabras pastando en la basura. La noche estrellada. La música africana de sus tenderetes.

Kenia es ritmo, ritmo lento, ritmo del presente. El peligro de confiar en desconocidos. Las costumbres y tradiciones de sus tribus.

Kenia es sabana, naturaleza en estado puro. El rugido de sus leones. La risa de las hienas. La majestuosidad de sus jirafas. La elegancia de sus elefantes. El canto de bienvenida de los Masai. 

Kenia es hospitalidad, humildad, esperanza. 

Kenia es luz, luz para el que se cruza en su camino, para el que intenta entenderla.

Nimifurahi kukutana nawewe, Kenya. Nitakukosa.