Educarte para valorarte

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jueves, 22 de septiembre de 2016

Dislexia: rompiendo mitos y falsas creencias

Hace poco leí un artículo muy interesante sobre la dislexia. En él se le da, por fin, un sentido y se rompe con los mitos y falsas creencias que hay alrededor de ella, algo muy necesario para permitir que los niños y niñas que la tienen pueden progresar. Comparto con vosotros la traducción que he hecho de este artículo al castellano. Espero que os ayude.

Imagen extraída del artículo de KQED NEWS

En una charla reciente para maestros de educación especial que tuvo lugar en el distrito escolar Unified en Los Ángeles, Maryanne Wolf, profesora universitaria de desarrollo infantil, pidió a los educadores que dijesen en voz alta la palabra dislexia.

"Nunca caigáis en el error de pensar que se va a desarrollar a partir de algo o que es una enfermedad" - recordó a los profesores. "La dislexia es una organización diferente del cerebro que necesita métodos de enseñanza diferentes. Nunca es culpa del niño. La responsabilidad de encontrar métodos que funcionen para ese niño es nuestra, de los que educamos".

Maryanne, que tiene un hijo con dislexia, tiene como misión difundir el concepto de "cerebro-diversidad", la idea de que nuestros cerebros no son uniformes y que cada uno aprendemos de una manera diferente. Con todo, cuando nos adentramos en una escuela, los estudiantes con un cerebro diferente viven a menudo vidas llenas de frustración y angustia, ya que tanto ellos como las personas que les rodean no acaban de entender qué es lo que les pasa.

Diagnosticar la dislexia

"Bueno, aún no ha alcanzado el nivel" es lo que Zanthe Taylor le recordaba a los profesores de su hija Calliope durante primero y segundo de primaria. Calliope, que ahora tiene 12 años, estaba en el grupo de lectura más lento de su escuela privada de Brooklyn, pero los profesores aseguraron a Taylor que Calliope era muy inteligente y podría alcanzar el nivel en poco tiempo.

Sin embargo, lo cierto era que Calliope no estaba alcanzando el nivel. Cuando sus compañeros y compañeras empezaron a ir poco a poco por delante de ella en lectura, Taylor empezó a ponerse nerviosa y a preocuparse. Sus niveles de frustración colectivos - tanto el de Calliope como el de sus padres - pronto alcanzaron su punto álgido, sobre todo después del otoño de segundo año, tras haber contratado a una profesora particular para ayudarle a acelerar su ritmo de lectura.

"Se cogía unas rabietas enormes cuando tenía que hacer los deberes"- dijo Taylor. Se le veía feliz y contenta durante toda la tarde, pero cuando tenía que hacer los deberes se negaba a empezarlos. "Se ponía a gritar y a llorar y, entonces, yo también me ponía a gritar y a llorar"- dijo Taylor. "Una de las veces le arrugué todos los deberes y le grité: '¿Qué vas a hacer?'".

Entonces, una noche, tras cuatro meses intensos (y caros) de clases particulares, el marido de Taylor, Matthew, estaba hablando con la profesora particular por teléfono y ésta mencionó la palabra "dislexia". Se le encendió una luz. Taylor recordó que hasta ese momento, todo el mundo había tenido cuidado con no pronunciar aquella palabra, pero la profesora sugirió que podía ser hora de que Calliope fuese evaluada oficialmente para recibir una educación más adaptada a sus necesidades.

Dos días intensos llenos de tests proporcionaron los datos que Taylor ahora ya conocía: Calliope tenía dislexia. Aunque era muy inteligente y mostraba tener habilidades sociales por encima de la media, sin una intervención intensa y específica nunca "alcanzaría" el nivel adecuado de lectura.

Ahora Taylor sabe que una respuesta emocional exagerada ante los deberes es algo común en aquellos niños y niñas que tienen dislexia: Calliope tampoco sabía por qué no podía leer. Ahora que tiene un diagnóstico y una intervención intensiva, Calliope ha pasado a primero de ESO junto a sus compañeros. Además, es capaz de hacer todas las tareas aunque necesite más tiempo. "Nunca me han gustado las palabras 'diferencias en el aprendizaje'"- dijo Taylor. "Sin embargo, cuanto más aprendo sobre ellas, más creo en su veracidad".

"Este tipo de estrés y frustración podría evitarse en gran medida" - afirma Wolf, también directora del Center for Reading and Language Research (Centro de investigación de la lectura y de las lenguas) en la Unviersidad Tufts y autora de "Cómo aprendemos a leer: historia y ciencia del cerebro y lectura" ("Proust and the Squid: The Story and science of the Reading Brain" en inglés). Junto a su colega Martha Denckla han diseñado un test simple que permite saber rápidamente si hay algún problema en el circuito lector en edades tempranas, tan tempranas como Educación Infantil o primero de primaria. El test se llama RAN/RAS (del inglés Rapid Automatized Naming/Rapid Alternating Stimulus) y mide la rapidez en la que los niños y niñas pueden nombrar letras, números, colores y objetos.

Este test o una evaluación similar son los únicos y, por tanto, mejores predictores de que hay algo diferente en cómo el cerebro asocia las letras a su nombre, lo cual es como una mini-versión del posterior circuito lector. Aunque el test RAN/RAS no puede diagnosticar un problema de lectura, éste proporciona a los educadores una bandera roja, que sugiere que el o la estudiante puede necesitar una evaluación más exhaustiva.

En "Cómo aprendemos a leer", Wolf escribe que si pudiese pasar cinco minutos con todos los padres y profesores del mundo, lo que les haría hacer saber principalmente es que "aprender a leer, al igual que el equipo norteamericano de béisbol Boston Red Sox, es algo maravilloso, pero que puede no ir bien por diferentes razones". Por ello, el tachar a estudiantes de cabezones o de no trabajar su potencial no está bien: los niños y niñas que tienen dislexia necesitan una intervención intensiva e inmediata para conectar las diferentes piezas el circuito lector.

La ciencia de la lectura y la dislexia

El acto de la lectura es en sí mismo de todo menos natural. El cerebro humano no ha sido diseñado para leer: no hay un "centro lector" del cerebro y no hay "genes lectores". En cambio, para poder leer, cada cerebro debe crear nuevos circuitos entre partes que originalmente fueron diseñadas para hacer otras cosas, como recordar los nombres de objetos. Estos nuevos circuitos no solo han de combinar muchos procesos de diferentes áreas del cerebro para formar un circuito especializado en la lectura, sino que para que ésta sea una lectura fluida, el circuito también tiene que ir mucho más rápido, casi de forma automática.

Wolf ha dedicado su carrera profesional a estudiar cómo lee el cerebro y a cómo en algunos casos no lee. "Dado que no tenemos una red pre-programada de lectura [en el cerebro], tenemos que hacer algo muy diferente" - afirma Wolf. "Lo que sí tiene el cerebro - y es fantástico - es la capacidad de crear nuevos circuitos basados en las nuevas conexiones que se establecen entre las partes que ya están ahí. Así que, cuando dije [en el libro] que no hemos nacido para leer, digo toda la verdad. No hemos nacido para ello. Cada niño tiene que hacerlo por sí mismo".

Dado que cada cerebro debe aprender a leer desde cero, tal y como dice Wolf, "pueden pasar muchas cosas por el camino".  La dislexia, a la que se le llamó originalmente "ceguera de palabras", es un desorden neurobiológico que se refiere al fracaso a la hora de leer palabras y letras y que afecta aproximadamente al 10-20% de niños en edad escolar, dependiendo de a quien preguntes.

Aunque está clasificada como una "dificultad del aprendizaje", la dislexia no es un trastorno cerebral o una enfermedad, y tampoco es dar la vuelta a las letras. Normalmente este fallo en la lectura no está para nada relacionado con la capacidad cognitiva, lo que deja a muchos padres y profesores bloqueados al ver que un niño inteligente no sabe deletrear palabras que ha visto mil veces o no es capaz de construir una simple oración.

Según Wolf,  la dislexia no es más que un cerebro que está organizado de manera diferente. En muchos niños y niñas, esto tiene lugar porque el hemisferio derecho intenta trabajar las fortalezas del izquierdo, sobre todo en tareas que son propias del hemisferio izquierdo, como la múltiples funciones del lenguaje. Cuando el circuito lector está dominado por el hemisferio derecho, la información que va a ambos hemisferios necesita más tiempo para ser asimilada.

En el cerebro disléxico hay más de un área que podría desarrollarse con problemas (aunque no hay una única forma de dislexia, existen una serie de perfiles que se dan más a menudo):

· La conciencia fonémica (conocer los sonidos que corresponden a las letras) es la principal deficiencia del cerebro disléxico. "La lengua inglesa está compuesta por 44 sonidos llamados fonemas" - nos cuenta Wolf. "El inglés es más complicado porque tenemos fonemas que pueden ser expresados con diferentes letras y tenemos letras que pueden ser representadas por distintos fonemas. Es un idioma irregular, lo que se suma a la complejidad. No obstante, el problema que subyace en muchos niños (aunque no todos) son dificultades en la representación básica de esos fonemas". Wolf dijo que existen múltiples áreas del cerebro que contribuyen a nuestra capacidad para representar fonemas y que muchos niños con dislexia presentan dificultades a la hora de desarrollar fonemas, así como de conocer qué sonidos se asignan a cada letra.

· La fluidez (lograr el circuito lector trabaje en su conjunto rápidamente) es el segundo problema más habitual. "Puede que los niños hayan representado a la perfección los fonemas, pero no pueden asociarlos a las letras porque hay un problema de velocidad de procesamiento"- nos contaba Wolf. "Y esto puede deberse en gran parte a que al hemisferio derecho está siendo más lento y está intentando hacer lo que normalmente le toca hacer al hemisferio izquierdo a la hora de lograr que ese circuito trabaje más rápido en su conjunto. Esto se traduce no solo en que el cerebro no representa los fonemas muy bien, sino que las letras tampoco están siendo representadas correctamente y que el circuito no está siendo automático.

· La comprensión es el último, pero no menos importante, de los problemas de lectura. "Tras haber conseguido que los sonidos y las letras funcionen juntos y que todo el circuito trabaje a un buen ritmo, se han de conectar las palabras a significados y a funciones gramaticales"- explicaba Wolf. "Conseguir unir la representación visual, el significado, el sonido y la función gramatical requiere un trabajo explícito y esto es lo que los niños y niñas con dislexia han de hacer". Wolf también dijo que este tipo de dislexia no suele mostrarse hasta que el niño es más mayor (de tercero de primaria en adelante), cuando pasa de aprender a leer a leer para aprender.

"Algunos de nuestros niños y niñas saben leer palabras, pero las leen con dificultades y cuando llegan a cuarto año se convierten en un gran fracaso y nunca consiguen lograr la fluidez". Muchos de estos niños son inteligentes y lo han ido compensando hasta este momento memorizando palabras, pero nunca han aprendido a leer lo suficientemente rápido como para comprender lo que están leyendo.

Entender que este tipo de desarrollo es tan solo un cerebro que funciona diferente y que puede ser ayudado con una instrucción explícita y sistemática es un paso grande y necesario para todos los que están involucrados en él: estudiantes, padres y maestros. Cuando un niño se da cuenta de que no es capaz de leer o que lee con mucha dificultad, a menudo tiende a creer que esto se debe a que su cerebro no es bueno o no funciona bien. Además, algunos profesores, de manera inconsciente, tienen la creencia de que todos los niños aprenden a leer por algún tipo de ósmosis.

Wolf insiste en que tres décadas de investigación han probado que ninguna de estas dos creencias es cierta y que mantener escondida o malinterpretada la verdad sobre la dislexia  lo único que consigue es hacer daño a los alumnos, a sus padres y a los educadores que intentan ayudarles desesperadamente. 
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Traducción: Emilio López López (autor del blog) 

4 comentarios:

  1. Gracias por la traducción y compartir tan valiosa información.

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  2. Gracias por la información, me ha ayudado a comprender la problemática que se presenta en el aula con los alumnos que aún no pueden leer.
    Le agradeceré si tienen un articulo en el cuál nos oriente como ayudar a los alumnos que presenten dislexia.

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  3. Gracias por la información, por la traducción, realmente es necesario saber más sobre la dislexia.

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