Educarte para valorarte

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lunes, 9 de junio de 2014

La Inteligencia Emocional llega al aula

«El maestro sabe, enseña y ama, y sabe que el amor está por encima del saber y que solo se aprende de verdad lo que se enseña con amor». Gregorio Marañón

En otras entradas he mencionado conceptos como la empatía, la cooperación, la felicidad, etc. Sin embargo, no he dedicado ninguna a hablar de la base de donde emanan todos ellos. Por este motivo, esta entrada la dedico en su totalidad a la Inteligencia Emocional y al papel que ésta juega en la educación.

Como expliqué en la entrada anterior, según la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner, el éxito en la vida no solo viene garantizado por el Coeficiente Intelectual, sino también por otros tipos de inteligencia. En lo que se refiere a las «inteligencias personales», hay una dimensión de la que Gardner en su obra habla en numerosas ocasiones, pero que admite no haber explorado en profundidad. Estamos hablando del papel que juegan las emociones. Tal y como reconoce, su teoría solo se centra en el lado cognitivo de los sentimientos, pero no en el papel que estos desempeñan. Los primeros en hablar acerca de este concepto fueron John Mayer y Peter Salovey, pero el verdadero difusor fue Daniel Goleman, que publicó su bestseller en el año 1995 titulado «Inteligencia Emocional».

¿Y qué es la Inteligencia Emocional?

Para Daniel Goleman consiste en conocer nuestras propias emociones, gestionarlas eficazmente, motivarnos a nosotros mismos, reconocer las emociones de los demás y establecer relaciones positivas con otras personas. Por lo tanto, la competencia emocional consiste en la habilidad que tiene una persona para potenciar su Inteligencia Emocional en su vida cotidiana. A grandes rasgos, el modelo de Goleman contiene los siguientes elementos:

-     ·Conocimiento de las propias emociones: Saber lo que uno está sintiendo en un momento determinado y entender el impacto que dichas emociones o estados de ánimo pueden tener en los demás. Es una de las habilidades más difíciles de adquirir por parte de niños y adolescentes. En la escuela se puede trabajar a través de la reflexión, de la mediación de conflictos, diarios y periódicos escolares, etc., es decir, haciéndoles ver el impacto que tienen en el mundo que les rodea y cómo pueden optar por una decisión diferente la siguiente vez que deban tomarla.

-   ·Capacidad de controlar y gestionar las emociones: Controlar y redirigir las emociones, anticipando las consecuencias antes de actuar por impulso. Para ello, es necesario proporcionar a los niños herramientas como ejercicios de respiración y relajación, contar hasta 5 o tomarse un descanso. Esto les ayuda a gestionar su furia, frustración o nervios ante un examen de una forma menos estresante.

-   ·Capacidad de motivarse a uno mismo: Utilizar factores motivacionales para alcanzar objetivos, disfrutar del proceso de aprendizaje y ser perseverante ante los obstáculos. Es importante hacer ver a los niños que la motivación puede ser tanto extrínseca como intrínseca y que ellos solos pueden encontrar su forma de estar motivados. Esto no quita que los docentes no debamos contribuir a su motivación (acerca de este tema os recomiendo echar un ojo a la entrada: Motivando a nuestros alumnos).

-    · Empatía: Ser capaz de ponerse en el lugar del otro y entender sus emociones. Se puede trabajar a través de role-plays que hacen que los alumnos se pongan en los pies del otro. También se pueden llevar a cabo actividades donde evalúen asuntos de índole social relacionados con la justicia.

-   · Habilidades sociales: Controlar las relaciones con los demás.  Consiste en trabajar de manera cooperativa con los demás y resolver conflictos de forma efectiva. El aprendizaje por proyectos y las técnicas de aprendizaje colaborativo son dos buenas metodologías para desarrollar esta habilidad.

Como podemos observar, hay muchas razones por las que promover la Inteligencia Emocional en los Centros Educativos. Según Goleman, el bullying, los problemas de disciplina, la violencia o el abuso de drogas se ven reducidos de manera considerable en las escuelas que son emocionalmente inteligentes. Ya que está comprobado que tanto el comportamiento como los resultados académicos mejoran en aquellas escuelas que son inteligentes emocionalmente, lo interesante sería promover este tipo de inteligencia en todos los niveles educativos, desde Educación Infantil hasta Bachillerato. Pero es importante no olvidar que la Inteligencia Emocional no puede ser algo que se lleve a cabo de 08:30h a 09:20h, sino que ha de ser parte de la cultura del Centro Educativo y todos los profesores deben intentar educar en ella. Además, el trabajo en equipo entre profesores hace que pongan en común sus mejores habilidades, estrategias e inteligencias y produzcan así el mejor de los resultados tanto para sus alumnos y alumnas, como para su propio desarrollo personal y profesional.

Aunque es cierto que la Inteligencia Emocional debe empezar a fomentarse en el ámbito familiar antes de comenzar la escuela, nosotros también debemos ser capaces de identificar y reconocer cuáles son las necesidades emocionales de nuestro alumnado y ser capaces de cubrirlas. Por supuesto, antes de empezar a educar en emociones es importante que el profesorado mismo aprenda a ser inteligente emocionalmente, si no el resultado de sus intentos habrá sido en vano. Para ello existen diversos programas de alfabetización emocional que ya se están implantando en algunos Centros Educativos. No obstante, los docentes interesados pueden optar por hacer otro tipo de cursos y formarse por su propia cuenta en este campo.

Si queremos que nuestros niños tengan éxito en sus vidas, es importante que creemos una relación positiva con ellos, por lo que debemos estar dispuestos a hablar de sentimientos en el aula y dejar las clases magistrales de lado. Los alumnos y alumnas necesitan que les enseñemos cómo controlar sus emociones y que ninguna emoción es “mala”, sino que la forma en la que la expresan no es siempre la más adecuada y debería mejorarse para estar más contentos consigo mismos y las personas que les rodean. Si nuestros niños perciben nuestra motivación a la hora de ayudarles a ser felices en sus vidas personales y profesionales, su motivación también aumentará y tendrá un impacto emocional positivo en sus vidas.

Comparto con vosotros una serie de vídeos y documentales donde podréis entender un poco mejor la importancia de este tema y el impacto real que puede llegar a tener:

·Educación Emocional en Infantil:

·Documental Entre Maestros:

·Ejemplo de escuela donde la IE forma parte de su cultura (en inglés):

·Marshmallow Test (sobre el autocontrol y los impulsos):

· Donde tus sueños te lleven (para entender un poco mejor todo esto):

¿Qué opináis? ¿Creéis, pues, que la Inteligencia Emocional es algo imprescindible?

3 comentarios:

  1. Imprescindible para que la enseñanza se lleve a cabo de manera adecuada y fructífera tanto para los alumnos como para los profesores, enseñar no es solo enseñar materias es enseñar a vivir.

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  2. Gracias por el aporte!!!...Muy interesante el tema sobre todo para nosotros como educadores que debemos saber dar el ejemplo a nuestros niños, darles la debida confianza para poder saber llegar a ellos con la empatía y habilidad de la inteligencia emocional que podamos transmitirles desde un inicio, desde sus hogares, con los padres de familia quienes son los iniciadores de la educación de sus hijos y nosotros como educadores ser ese apoyo, guía y orientación emocional que necesitan para un mejor desarrollo y cambio positivo en sus propias vidas. Todo esto puede llegar a realizarse si lo hacemos tomando en cuenta la base primordial que debe regir en nosotros mismos: "Hacerlo todo con verdadero AMOR y la convicción de nuestra propia vocación que nos anima e inspira a seguir adelante".

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  3. Muchas gracias por vuestras aportaciones. No hay nada como educar desde el corazón :)

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